Libro del Chino

Madre, ¿puedo morir?

Capitulo 1

Un instante es solo eso: un instante, pero los instantes crean momentos, y esos momentos dan a luz una realidad personal que conocemos como vida.

Así pues la vida es un instante, y al mismo tiempo ella está llena de instantes.…

Toma tu oportunidad y sal, no busques, todo llega a ti, solo debes estar listo…

Despierta de tu “dimensión desconocida” y cruza frecuentemente la línea entre la fantasía y la realidad, entre los sueños y la consciencia, entre la confusión y la verdad.

Alimenta tu alma con todo aquello y prepárate para lo peor, siempre teniendo en tu ser la visión de esperar lo mejor…

Prólogo.-

Temo algo, temo volver a temer, y al mismo tiempo temo de mí.

No pensé volver a temer, pero aquí estoy, hundido en un sentimiento que llena de tristeza mi mirada..., tal vez desilusión.

Aún no sé exactamente a lo que temo, tal vez sea a volver a caer en el amor que me embriagó alguna vez por ella.

Ella…, ¿y si le temo a ella? ¿O acaso será al sentimiento catalogado como amor? Solo logro enfocar el vacío que habita en mi, tal vez ese sea mi temor. ¿Quién puede saberlo? Volver a pasar por todo ese encrucijado camino de desesperación y confusión, haber pasado por todo aquel infierno, salir, superarlo, TODO para caer de nuevo… Sí, a eso le temo, volver a sentirme solo, perdido con ideales vacíos que aparentan tanta sabiduría pero no logran despertarme del sueño de eterno dolor espiritual al que llamo vida.

Supongo que bailar en las sombras no te abre el camino fuera de ellas, solo te hace seguir una falsa esperanza a la cual atribuyes toda verdad pero resulta falsa al final.

Espero poder respirar con tranquilidad una vez más, espero lograr un triunfo que no signifique futura derrota.

Creo que en el fondo espero amar a una mujer que me ame… Algún día,…espero… y si llego a ese día (Dios, tengo toda mi vida puesta en esa esperanza) lograré empezar mi deseo y forjar una vida en la que logre tener un hijo que sea producto del amor que anhelo.

Una familia…

Una vez más adelanto conclusiones y me entrego a una esperanza, no, a un sueño que no podrá quitar mi desolación.

“Una cosa a la vez”, algún sabio dijo… Una cosa a la vez, primero debo sanar las heridas de mi alma y entender mi propósito en esta existencia, mi destino me espera, pero jamás lograré llegar a él si no me recupero y logro ser mejor que ella…

Sí, ella, un día, algún día probaré estar más allá de ella, pero no quiero eso…

Inconscientemente mi dualidad me hace rechazar cualquier forma de alejarme de ella, puesto que ella es aquella, aquella mujer que pudo llenar el vacío, y eso, y lo grito al universo, es el único hecho del que estoy seguro es verdad.

Capítulo 1

Sintiendo los tintes de una depresión, mi mente oscila en pensamientos, recuerdos del libro que leo, “Bag of Bones” de Stephen King, donde la melancolía de un escritor por la muerte de su esposa me deja con un vacío dentro de mí, pues su pérdida me recuerda a la mía. Sí aún cuando físicamente, la mujer que amo se encuentra en el extremo opuesto del pequeño salón de clases amarillo en el que me encuentro. Mis sentimientos al respecto sólo se ven rivalizados por el odio, o mejor dicho fastidio, que despierta en mí a causa de la expositora frente a mí. Esta mujer graduada de LAF[1], de cabello largo, negro y rizado, que no ha dejado de hablar por ya 40 minutos sin cesar sobre las características de su “prometedora” carrera.

En este momento volteo a verla, a Kaia[2], no a la expositora, y veo cierto aburrimiento pero con forzada atención a la exposición, perdiendo lentamente todo interés desde su somnolienta situación.

Sonrío para mí, intentando reírme, como diría Robert Smith en “Boys Don’t Cry”, y al recordar el domingo, ya dos días atrás, cuando al estar en posición y acción comprometedora con mi amante, estuve a punto de decir “Kaia” mientras me abalanzaba sobre la delicada y tibia pelvis de aquella mujer.

En ese momento me sentí deprimido, desolado, por unos instantes, es cierto, para continuar sin demora con el vaivén de mi cuerpo contra el suyo, pero ahora no sale de mi mente ese peculiar incidente. Su rostro deformándose por la sensación que mi persona le provocaba dentro de su ser y recordando al mismo tiempo el nombre “Kaia”.

Sé que tal vez mucha gente me reproche por tener una pareja seria, una amante y, por si fuera poco, amar y recordar a casi todo momento de mi vida a una tercera mujer, pero quien ha sido la única mujer en mundo para mí.

Y lo triste es contemplar como se aleja cada vez más de mí mientras no puedo hacer nada al respecto, mas que “reírme de eso y ocultar las lágrimas en mis ojos, porque los chicos no lloran”.

Una carcajada interna surge de mí como burla de mi suerte al darme cuenta que la vida se nos va y los tiempos cambian; unos cuantos meses nos separan de la carrera profesional, y con ello, el alejamiento entre nosotros terminará por separarnos, y como pena extra, dentro de 1 año y medio (o menos) me iré a Monterrey por más de tres años, tres años en los que no la veré…

No hubo pasado una semana cuando me enteré que ni siquiera estaríamos cursando la carrera en la misma Universidad. Ahora, en cuanto acabe el semestre en curso, tendré suerte si la veo una vez cada dos o tres meses.

Tal vez, como reacción inconsciente a lo que mis oídos oyeron, o tal vez lo deseaba desde unos minutos antes, me acerqué a ella, la abracé desde atrás y le murmuré en el oído:

“pienso decir esto de vez en cuando a la gente por la que lo siento:

Te quiero”

Sonrió con esa mirada coquera en la que abre los ojos y gira la cabeza un poco hacia su izquierda mientras una enrome aura parece resplandecer alrededor de ella. Puso su brazo en mi hombro para acercarme un poco más a ella en forma de demostrar afecto y me dejó ir un instante después.

Tomé mis cosas y me despedía, y mientras besaba la mejilla de otra amiga y me retiraba del lugar veía esa misma sonrisa y mirada tan dulces en su rostro despidiéndome.

Aún no sé lo que será cuando deje de ser un preparatoriano sin preocupaciones verdaderas y pierda a la única mujer por la daría mi corazón en una bandeja de plata.

Desde mi situación no puedo mas que contemplar como llega mi porvenir y resignarme a algo a lo que debí resignarme desde hace más de un año y medio: a jamás tenerla entre mis brazos o ser su elegido para compartir la vida…


[1] LAF – Licenciatura en Administración y Finanzas

[2] Kaia – originalmente Kia, nombre femenino cuyo significado es: Nuevo principio


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